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Aula Sensorial

CEIP Julián Nieto Tapia

Una de las carac­te­rís­ti­cas más des­ta­ca­das de este pecu­liar espa­cio, y que encanta a los estu­dian­tes, es su temá­tica tri­mes­tral. Estos días, por ejem­plo, la sala trans­porta al alum­nado al mundo acuá­tico y polar. Explo­rar y desa­rro­llarse El espa­cio cam­bia con­ti­nua­mente de pro­pues­tas, lo que ayuda a man­te­ner la aten­ción y el inte­rés del alum­nado durante sus visi­tas. Cada sesión tiene una secuen­cia defi­nida que cuenta con un ritual de entrada, una explo­ra­ción libre y un ritual de salida. Los esco­la­res de infan­til acu­den una vez por semana y los de pri­ma­ria dis­fru­tan de esta sala una vez por tri­mes­tre. Tam­bién las fami­lias son invi­ta­das a par­ti­ci­par en una acti­vi­dad que ha resul­tado un éxito, ya que la última vez contó con un 85 % de asis­ten­cia: «Valo­ran muy posi­ti­va­mente este tipo de pro­pues­tas», admi­tió Sam­per. La sala mul­ti­sen­so­rial aporta impor­tan­tes bene­fi­cios peda­gó­gi­cos. La docente explica que «favo­rece el desa­rro­llo inte­gral del niño a tra­vés de los sen­ti­dos. Este tipo de espa­cios pro­mue­ven la explo­ra­ción activa y el apren­di­zaje sig­ni­fi­ca­tivo, faci­li­tando el desa­rro­llo cog­ni­tivo, emo­cio­nal y psi­co­mo­tor». La crea­ción de esta sala tam­bién ha supuesto un cam­bio en la meto­do­lo­gía del pro­fe­so­rado. «Para los docen­tes es una opor­tu­ni­dad de enri­que­cer la forma de ense­ñar, hacién­dola más fle­xi­ble, inclu­siva y cen­trada en los niños», explica Sam­per. Para lograrlo, fomen­tan el apren­di­zaje activo a tra­vés del juego y la expe­ri­men­ta­ción. De esta forma, los y las docen­tes adop­tan un papel más cer­cano y obser­van mejor cómo reac­ciona cada estu­diante ante dis­tin­tos estí­mu­los.